MAYO 2018
gago

“Establecimiento de protocolos y referencias para el análisis de microplásticos en aguas europeas; el proyecto europeo BASEMAN"

Las basuras marinas son uno de los mayores retos ambientales a los que se enfrenta la humanidad ya que afecta a todos los países en mayor o menor medida, independientemente de dónde se originen los residuos.


Se definen como cualquier material procesado sólido y persistente descartado, desechado o abandonado en la costa, en el mar o traído indirectamente al mar por los ríos, las aguas residuales, las aguas pluviales o los vientos. Las basuras marinas están compuestas por multitud de materiales tales como: plástico, madera, metal, vidrio, goma, tela, papel y materiales cerámicos; incluyendo, también, los derivados o desechados de las actividades pesqueras. Al igual que sucede con otros contaminantes, las basuras marinas van a producir una degradación de los distintos ecosistemas.

Los plásticos suponen más del 80% de las basuras marinas. Estos materiales se producen a partir de polímeros sintéticos, generalmente derivados del petróleo, y se caracterizan por su ligereza, versatilidad y bajo coste, por lo que la mayor parte de los mismos son de un solo uso. Aunque su producción en masa comenzó en los años 50 del pasado siglo hoy en día se producen más de 320 millones de toneladas anuales, de los cuales se calcula que entre 5,95 y 15,11 millones de toneladas terminan en el océano. Debido a la corta vida de esta industria resulta muy difícil establecer con certeza la duración de estos contaminantes en el medio ambiente. Además, muchos plásticos tienen la particularidad de que no suelen ser materiales biodegradables, por lo que los problemas de persistencia se agravan, aún así, se estima que estos residuos pueden llegar a permanecer cientos de años.

Cuando los plásticos llegan al medio acuático, en función de sus características, se van a comportar de una forma u otra. Así, en el caso de ser menos densos que el agua flotarán en superficie, pudiendo ser arrastrados por los vientos, las olas y las corrientes. Por el contrario, los más densos se hundirán en los fondos marinos, acumulándose. Distintos factores, como la exposición a la radiación UV, los procesos de oxidación, la acción mecánica de los vientos y el oleaje, las variaciones de temperatura, etc. van a producir alteraciones en los plásticos. Como consecuencia de todo ello se van a degradar, fragmentándose en trozos cada vez más pequeños. Estas pequeñas partículas de plástico (<5 mm) se conocen como «microplásticos» (MP), su presencia en los hábitats marinos y su ingestión y absorción por la biota marina han sido reconocidos por científicos y autoridades de todo el mundo como un importante problema que necesita ser evaluado (Figura 1).

Figura 1. Ejemplos de distintos tipos de microplásticos visualizados en muestras de sedimentos
Hoy en día están surgiendo evidencias de los riesgos potenciales de los MP para el medioambiente marino, pero el impacto de partículas de plástico en los ecosistemas acuáticos aún está lejos de ser comprendido. Un problema fundamental a la hora de evaluar los riesgos ambientales derivados de los MP es la falta de protocolos de operación estándar (SOP) para su muestreo y detección.

Aunque los MP se reconocen como un contaminante de interés emergente en el medio ambiente, los enfoques actuales de muestreo, extracción, purificación o identificación aún no están estandarizados, por lo que resulta muy compleja la comparación entre el creciente número de estudios sobre MP. En consecuencia, los datos existes son de muy diferente calidad y resolución, lo que implica una carencia de datos fiables sobre las concentraciones de MP y su caracterización en el medio marino.

Para intentar solucionar estas carencias, distintos investigadores pertenecientes a muy diversas instituciones nacionales y extranjeras, han aunado intereses y recursos dando lugar al proyecto BASEMAN. El objetivo general de este proyecto de investigación interdisciplinar e internacional es superar los problemas de la cuantificación de MP en el medio marino a través de una revisión crítica, profunda y detallada de todas las etapas necesarias para llevar a cabo la evaluación de MP en el medio marino, desde el muestreo a la identificación de los polímeros constituyentes. Para dar respuesta a estas necesidades, BASEMAN se centra en dos enfoques fundamentales: 1) "La validación y armonización de métodos analíticos", que es indispensable para 2) la "Identificación y cuantificación de MP".

Con estos objetivos en mente, el proyecto se divide en cinco paquetes de trabajo estrechamente vinculados entre sí:
  • WP1: Definir aproximaciones metodológicas para la identificación de MP
  • WP2: Preparación de estándares de MP
  • WP3: Intercomparación de laboratorios y metodologías de extracción y purificación de MP
  • WP4: Muestreo de MP en el medio marino: estandarización e intercomparación
  • WP5: Coordinación, Integración y Síntesis

  • En el proyecto BASEMAN participan 24 centros de investigación de 13 países europeos (Figura 2). La coordinación es realizada por AWI (Alfred Wegener Institute, Alemania) y liderada por Gunnar Gerdts como coordinador científico.

    La participación española en el proyecto BASEMAN es muy destacada, a través de dos grupos de investigación pertenecientes al Instituto Español de Oceanografía (IEO) y a la Universidad de A Coruña (UDC), donde los investigadores principales lideran las tareas relacionadas con el muestreo (W4.1) y los estudios de identificación y envejecimiento de MP en el medio marino (WP1.3), respectivamente.

    Figura 2. Organigrama del proyecto BASEMAN. Los círculos de colores representan los paquetes de trabajo. Las cajas indican las distintas instituciones participantes. Los nombres en amarillo pertenecen a instituciones que lideran grupos de trabajo
    Los resultados del proyecto aportarán a las autoridades competentes las herramientas y medidas operativas estandarizadas necesarias para conocer la abundancia y distribución de MP en el medio ambiente, permitiendo a los estados miembros, entre ellos España, el cumplimiento de los requerimientos presentes y futuros de monitorización de estos contaminantes en el medio marino.