Sogama 14/03/2019

Sogama instruyó en sostenibilidad a más de 2.000 personas durante los dos primeros meses del año


A través de un programa combinado de charlas en centros educativos y sociales, y visitas al complejo medioambiental de Cerceda, profundizó en temáticas de máxima actualidad tales como la contaminación por plásticos, el desperdicio alimentario y el compostaje doméstico.

En el primer caso, recordó que el 80% de los residuos que acaban en el mar tiene su origen en tierra, dando lugar a un problema que amenaza gravemente los ecosistemas marinos, la fauna, la pesca, el turismo y la propia alimentación humana. Respecto al desperdicio alimentario, señaló que un tercio de la comida que se produce en el mundo para el consumo humano acaba desechada, dando lugar a un negativo impacto ambiental, económico, social y moral.

En el ámbito del compostaje doméstico, explicó sus ventajas y la oportunidad que este sistema brinda para garantizar el reciclaje de la materia orgánica en origen, devolviéndola al suelo en forma de nutrientes.

Durante los meses de enero y febrero del año en curso, y a través de un programa combinado de visitas al complejo medioambiental de Cerceda y charlas impartidas en distintos centros educativos y colectivos sociales, Sogama instruyó a más de 2.000 ciudadanos en el principio europeo de las tres erres (Reducción, Reutilización y Reciclaje).

El consumo responsable se erigió en todos los casos en el soporte estrella de la formación, que se alimentó con las buenas prácticas en la reducción, en el máximo aprovechamiento de los productos y en la separación de los residuos por tipologías y posterior depósito de los mismos en los contenedores adecuados; un gesto fundamental para propiciar el reciclado.

Pero los educadores de Sogama fueron más allá y expusieron algunos de los problemas más acuciantes que asolan nuestro planeta como es el caso de la contaminación marina por plásticos y el desperdicio alimentario.

NO A LOS PLÁSTICOS DE UN SOLO USO

En el primer caso, recordaron que el 80% de los residuos que acaban en los océanos tienen su origen en tierra, de ahí la importancia de que los hábitos asociados a nuestra forma de vida sean respetuosos con el entorno. Llamaron la atención sobre las amenazas que los desechos plásticos suponen para los ecosistemas marinos, para los animales, toda vez que los ingieren al confundirlos con alimento, ocasionándoles muchas veces la muerte, para la pesca, para el turismo y, por supuesto, para la cadena alimentaria. Los plásticos se fragmentan en diminutas porciones que pueden acabar en la mesa a través del pescado y la sal que comemos cada día. Los expertos auguran que, si no se pone freno a esta situación, en 2050 habrá más plásticos que peces en el mar.

Algunos países ya han tomado cartas en el asunto y han prohibido incluso los plásticos de un solo uso tales como cubiertos, platos, vasos y pajitas, entre otros. Campañas como la de Mares Limpios de ONU Medio Ambiente trabajan intensamente para eliminar malas prácticas y conseguir que cada vez sean más los Estados, empresas y ciudadanos involucrados en un plan de acción que ponga fin a la basura en el mar.

APROVECHAR LA COMIDA Y COMPOSTAR EL RESIDUO ALIMENTARIO

Por su parte, el desperdicio alimentario emerge como otra gran preocupación. Se desecha un tercio de los alimentos que se producen en el mundo, con los consiguientes perjuicios ambientales, económicos, sociales y morales. Mientras tiramos comida a la basura, millones de personas se mueren de hambre. En este sentido, Sogama proporciona pautas para actuar con coherencia y responsabilidad: hacer una lista de la compra, diferenciar entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, ajustar las cantidades al número de comensales, aprovechar las sobras, colaborar con los bancos de alimentos y hacer compost con el residuo alimentario. Y aquí entra de lleno el compostaje doméstico, una técnica sencilla y asequible, que puede llevarse a cabo en viviendas unifamiliares que dispongan de huerto o jardín en el que aplicar el compost resultante, conviertiendo la materia orgánica en un abono natural con excelentes propiedades fertilizantes.